26.2-Consideraciones sobre el cuerpo en psiquiatría (ii): lenguaje verbal, supuestos de base e identidades. (2008)
Distribuiremos esta segunda parte del trabajo en tres capítulos. En el primero estudiaremos el lenguaje verbal como sistema implicado en la consciencia humana, es decir como el gran medio de comunicación, pero también como procedimiento de elaboración mental. A través de lo que hemos llamado “nominación” el sistema de la lengua reorganiza los materiales psíquicos preverbales o “a-verbales”. Estos últimos se encuentran funcionalmente íntimamente ligados a la corporalidad, especialmente a los bucles de las sensaciones y la motricidad, a los apetitos y motivaciones primarias así como a las emociones originales y básicas. En el segundo capítulo trataremos sobre los supuestos de base que se presentan como axiomas a partir de los cuales se teje toda una maraña de puntos de vista que conllevan valoraciones. Su repercusión en los acontecimientos psíquicos es evidente; a través de los supuestos de base relativos al propio cuerpo y a sus repercusiones en las afecciones (emociones y sentimientos) lo somático –en general- se verá condicionado por ellos. Los supuestos de base, tal como nos interesan en estas líneas, son nominados por el sistema de la lengua. En el tercer capítulo trataremos sobre algunas dificultades en torno a las formas de identidad que cargadas de corporalidad constituyen un punto de referencia, a veces ambiguo y siempre complejo, para medir los acontecimientos y situaciones en los que estamos inmersos según la posición identitaria de la que partimos.
26.3-Consideraciones sobre el cuerpo en psiquiatría (iii): trastornos psiquiátricos de expresión corporal. (2008)
En esta tercera parte del trabajo vamos a dirigirnos a los trastornos con fuerte componente psíquico, cualquiera que sea, y que presentan al cuerpo en primera fila, como tarjeta de visita. Ese cuerpo podrá ser él mismo portador de una tara, de una dificultad o distorsión, opaco en su automatismo y sonoro en su silencio. También podrá presentarse como tema y objeto del discurso. En los casos extremos se dibujará como herido por la lesión manifiesta. Comenzaremos por sobrevolar el mundo de las emociones y sentimientos así como el de esa afección potente que es el estrés. Que haya sonidos más allá de nuestros umbrales auditivos o colores por debajo del rojo son asuntos de inferencia y experimentación, no es lo que nos “dicen” nuestras percepciones, no son propiedades relacionales. No es difícil pensar que de igual modo nuestra captación del mundo tiene límites cerebrales y mentales seguramente mucho más importantes. ¿Qué nos queda?, quizás el dolor, el malestar, la queja.
25.1-Experiencia, consciencia y psicoterapia: (i) estesias, nominación y memoria. (2005)
Quien no puede delirar, tampoco puede ser cuerdo. Para poder ser franco hay que poder fingir. Una teoría del psiquismo humano debe de explicar la cordura, pero también el delirio y la alucinación, la franqueza y el fingimiento. En las alucinaciones auditivas, las voces me hablan; aún cuando sean una conversación no dirigida a mí, están ahí, parloteando o cuchicheando, para que las escuche. Esto no significa que la alucinación auditiva sea un asunto únicamente del lenguaje verbal, pero lo que sí se desprende es que aún cuando su origen sea, digamos, sensorial, el lenguaje y la cognición (explicación) la cubre inmediatamente. Una teoría del psiquismo ha de tomar muy en serio la sensación y la percepción, así como la puesta en ruta de la palabra. Es a lo que vamos a dedicar la primera parte de este trabajo; trataremos sobre nominaciones, sensaciones, y estesias en general, en un ser humano experiencial y consciente, con pensamiento e imaginación.
25.2-Experiencia consciencia y psicoterapia: (ii) consciencia, símbolo y sistema psíquico relacional. (2005)
Percibir, hemos hablado de ello en la primera parte, comporta la sensación y la nominación. Pero no soy consciente de que las llevo a cabo, y lo que es más, no puedo ser consciente. ¿Cómo utilizo entonces la primera persona (“yo”, lo hago /no lo hago)?. No es un abuso de lenguaje aseverar que yo no intervengo en esos menesteres, al menos el yo que está escribiendo. Podemos hacer circunloquios y reflexiones, pero el tema es así, simple y sin vuelta de hoja: mis percepciones “se” construyen estésicamente y “se” nominan; ¿por quién?. Además los aconteceres me afectan, a mí, es claro que a mi, pero ¿quién mueve los hilos de esas afecciones tan íntimas?. Pues no solo percibo, o escucho un enunciado, o lo pienso, sino que tengo una opinión sobre todos esos menesteres. La consciencia, la opinión y las afecciones, así como el sistema psíquico van a ser los temas sobre los que trataremos en esta segunda parte del trabajo. Si como hemos sugerido en la primera parte el encuentro Fondo /Contenido es causalmente generado por lo pre-onímico, ¿por qué en ciertos casos no se produce?. El Fondo cuenta con una organización por la que lo pre-onímico se implica en constelaciones con mutuos efectos retroactivos. Pero, además, la nominación exige que se dé una especie de “convención lingüística disponible” (Butler, 1, p.56) sobre la que lo pre-onímico pueda aplicarse. En la oclusión una zona pre-onímica ejercerá su influencia a través del Fondo sobre zonas cuyo contenido asociado será nominado por otras zonas “onímicas”, pero como tal ámbito ocluido permanecerá como no consciente (no nominado).
24.1-Psicología y psicopatología de los conflictos. Las oposiciones contrarias y contradictorias (i): dimensiones semánticas, metáforas elaboración mediante el símbolo. (2004)
Cuando pienso (o digo sin ánimo de mentir) que me gustan los atardeceres del verano o que amo tiernamente a María, tales asuntos me envuelven en lo inmediato. Me siento en un plano inclinado que me empuja a la contemplación o a la relación, me encuentro ante una querencia-inclinación (querencia (i)). Cuando (me) digo “voy a comer la manzana” o “quiero (voy a) besar a María”, la querencia inicia su marcha hacia la acción. La querencia-volición (querencia (v)) se dibuja. Seguimos una orientación por la que las oposiciones lógicas (pensamiento) se asientan, ¿heredan?, ¿son isomórficas?, o en cualquier caso se acoplan con las incompatibilidades “reales”. El todo (cada cosa o elemento) que ocupa el todo necesario para su localización en el todo del instante, impide la presencia de cualquier otra cosa o elemento que no sea él mismo (salvo que se mezcle, que lo comprima, que lo desplace o que lo haga desaparecer). Todo plano del contenido (del signo, de la frase, del enunciado) supone –también- un significado relacional (sostenido por el cómo me afecta el significado objetal o referencial). Toda afectación antes y después se coaliga con las querencias (i) o (v), o con ambas. La dimensión semántica (Ds) “pura” no es sino objeto de la reflexión teórica. En todo caso, en el trabajo psicoterapéutico, estamos inmersos en las Ds modalizadas por las querencias. Lo importante es la verdad de la afectación. El movimiento de los opuestos es dinámico (Tarde, 1) porque las querencias lo son.
24.2-Psicología y psicopatología de los conflictos. Las oposiciones contrarias y contradictorias (ii): modalidades, querencias y afectaciones : El sistema psíquico relacional. (2004)
Hemos distribuido este trabajo en dos partes. En la primera se ha considerado al lenguaje verbal como gran instrumento de elaboración de los acontecimientos psíquicos insertados en la corporalidad. Se han estudiado los pasos por los que conflictos y oposiciones se articulan según el peso de la negación, de la denegación y de la construcción de las dimensiones semánticas. Insistiendo sobre la omnipresencia del conflicto –y de las oposiciones lógicas- hemos focalizado sobre las capacidades de asociación-sustitución y sus efectos en la metáfora y el símbolo. Finalmente se han distinguido, con especial relevancia para la psicoterapia, los modos de elaboración por el símbolo para el manejo de contrariedades y contradicciones. En la segunda parte vamos a dirigir nuestro foco de atención a las modalidades. Dado el ámbito psicoterapéutico del que nacen estas reflexiones, querencias y afectaciones ocupan un lugar prominente, siempre en el marco de los conflictos y de las oposiciones. Por otra parte reflexionaremos sobre los conceptos de poder, sexuación y sexualidad como vértices sobresalientes en la construcción de la identidad (tanto en su vertiente de individualidad como de relación). Tales caminos nos llevarán a las intersecciones entre las modalidades querenciales y las que tienen que ver con el deber y el poder en todas sus facetas. Finalizamos con un breve glosario de algunos de los términos empleados.
23.1-Las diferentes afectaciones (i): sensibilidades, querencias, afecciones (emociones y sentimientos). (2003)
Aunque todo sentir por definición afecta, situaremos la afectación propiamente dicha como 1) la modificación del individuo por cualquier proceso psíquico, 2) que va más allá de la elaboración implícita a tal proceso y 3) cuyo “más allá” tiene que ver con modificaciones del propio individuo y no con la elaboración psicológica del estímulo que ha iniciado el proceso. Hay afectación porque todo proceso psíquico y somático transcurre en un individuo (identidad), es decir en una estructura psíquica inmersa en la corporalidad. La afectación se conecta doblemente con la identidad (estructura y organización): 1) hacia atrás, puesto que la percepción, la opinión, la volición o la querencia surgen de un sistema que se encuentra en el origen de tales movimientos, 2) hacia delante, ya que la afectación es fruto –en un segundo momento- de la puesta en relación de lo percibido, querido, conocido con el sistema original. A veces identificamos afectaciones y afecciones (emociones y sentimientos). Sin embargo la afectación como clase no se confunde con la afección, y el mejor modo de mostrarlo es que la afección, aunque es una afectación, es también afectante (“me veo afectado por mis miedos”, por ejemplo).
23.2-Las diferentes afectaciones (ii): valores y creencias. (2003)
La intención inicial estalla en intenciones no conscientes, pero muy activas, que se hunden en raíces que van más allá del sujeto y se dirigen al contexto general de la estructura psíquica: de hecho no hay propiamente hablando sujeto de la enunciación sino un agente enunciante del cual el sujeto no es sino un elemento. Siempre hay una zona de opacidad. Yo no estoy fuera del mundo cuando pienso en el mundo, tampoco salgo de mi para pensar en mi. De igual manera los previos de ese objeto lo ocultan: no entro en relación con un objeto desde la nada con respecto a ese objeto; la capacidad de sintonizar con él muestra que hay algo ya anticipado. En cuestión de bienes y valores las preguntas que se repiten siguen siendo las mismas: ¿capto la realidad y después, independientemente, la valoro?, ¿hay intelección sin estimación?, ¿puedo valorar sin movimiento previo de captación cognitiva?, ¿existe estimación sin captación cognitiva?. Y centrándonos en el valor y el bien, ¿el bien no es sino el depositario de los valores?, ¿el valor no es sino propiedad del bien?...No hay duda, me siento afectado, ¿puesto que algo me afecta, ese algo debe de valer?, ¿dado que algo vale, ese algo me afecta?, ¿es importante lo que me afecta?, ¿me afecta lo que es importante?. Responder a tales cuestiones evidentemente sobrepasa nuestra tarea y conocimientos, sin embargo comenzaremos por algunas afirmaciones: si no me relaciono, no capto; si me relaciono, capto; si me relaciono, me afecta; si me afecta lo conozco y lo siento.